SELECCIONES

Ironside se rueda en Madrid. En el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía.

La situación fue la siguiente:

Mi padre y yo habíamos subido a la capital desde Cádiz, para reunirnos con una gran productora de nuestro país. Teníamos varios días libres antes de la reunión, así que aprovechamos uno de ellos para hacer lo que mas nos gustaba a los dos, visitar museos.

Teníamos la suerte de que a ambos nos dejaban pasar gratis; mi padre por jubilado y yo, por ser desempleado (lo mío no era quizás tan positivo).

Una vez dentro, observando el arte trascendental que allí residía, me invadió el miedo.

Por un momento pensé: “¿Y si no sale nada positivo de esta reunión con la productora?” “¿Y si hemos venido hasta Madrid en vano?” Entonces en ese momento miré a mi padre y le dije: “Papá tenemos que rodar un corto” Mi padre me devolvió la mirada con incredulidad, pero contento por ver mi motivación constante por el séptimo arte y también, porque aún no sabía que él iba a ser el protagonista de la obra.

Fui colocándolo delante de muchas obras e intentado darle una relación con el concepto de las mismas. Pero todo debía ser en tono cómico. (Muchos de mis amigos se aburren cuando les llevo a los museos, por eso, este corto debía ser divertido, para que aguantaran viéndolo el máximo tiempo posible).

Mi padre se venía arriba por momentos, y algunas veces aparentaba ser sospechoso entre los visitantes del museo. Fue entonces cuando decidí que teníamos que robar una obra de arte. Mi padre ya tenía decidido que quería robar algo, por eso buscó al compinche de la gabardina (Un visitante normal) y lo persiguió por algunas salas, incluso le preguntó si colaboraría con el “Acto”.

La cosa que más me gusta del museo es la propia tienda del museo, donde puedes encontrar todas las obras más representativas en todo tipo de objetos: Tazas, lápices, postales, camisetas, platos, carteles, imanes, bolsos… Entonces, dije: “Ya lo tengo. Robaremos el Guernica” “¿Cómo? no me cabe en la silla…” contestó mi padre.

“¡Nos llevaremos una de las reproducciones que venden en la tienda!”

Lo cierto es que mi padre se la llevó de verdad. Y tuve que volver a pagarla.