Este cortometraje se graba en las navidades de 2018. Había vuelto de Barcelona con la idea de dedicarme al cine. De serlo.

Lo había hablado con mis padres, pero ambos no estaban seguros de la estabilidad de ese trabajo. Sabían que la vida del artista, sea cual sea la rama que elija, está ligada a las dificultades económicas. Por lo menos en su principio.

Como había vuelto a mi pueblo, quería grabar en algún lugar espectacular, y que mejor lugar que el Teatro con el nombre de uno de los dramaturgos más famosos de nuestro país, Teatro Pedro Muñoz Seca.

A su vez, el discurso para recoger un premio siempre ha sido uno de los más recurrentes cuando no he podido conciliar el sueño. Continuamente me fijo, en como todos los afortunados que recogen su premio, lo agradecen a sus familiares y amigos. Y recuerdan lo difícil que ha sido el camino.

En este caso, mi primo es quién hace de papel principal y son, su madre y su padre, quienes representan los papeles de progenitores.

Ellos siempre te apoyaran, pero reconoce que un día no estaban seguros de sí ese era tu mejor futuro.

Este cortometraje se lo quiero dedicar a mi padre y a mi madre.